DOBLE CARA

Por Héctor López

A mi muy avanzada edad, con un kilometraje considerable y  las huellas del tiempo dejando sus marcas imborrables, me doy cuenta que he vivido en el engaño, soy víctima de un error, lo que aprendí y comprendí como un fiel fanático futbolero, hoy solo son burdas teorías.

Me enseñaron que en el futbol mexicano existían cuatro equipos “grandes” o por lo menos llamados populares, a los cuales se les exigía resultados por igual, sin importar su condición deportiva o situación económica, de esos cuatro fantásticos, hoy en dia solo América recibe críticas, es señalado y está en la mirilla cada jornada,  que si es eliminado en semifinales; es un fracaso, que si es tercer lugar en la tabla general; es un fracaso, que si no gusta y convence; es un fracaso, estoy de acuerdo y lo acepto, pero y los otros dizque “grandes”.

Y no se trata de poner a remojar las barbas, pero un equipo que se encuentra en igualdad de condiciones, que su grandeza no está a discusión,  una institución que disputa a la par el cariño y la admiración de los aficionados, es por supuesto las Chivas rayadas del Guadalajara, pero ni las críticas de la prensa especializada, ni los reclamos de los fanáticos están a la par de lo que sucede con los azulcremas, a las Chivas todo se le perdona, siempre se le consiente con el típico argumento de que es un equipo plagado de mexicanos, que sobrevive con una nomina modesta, solo les recuerdo que la convicción de jugar con solo futbolistas mexicanos es una tradición, no una regla. Los tapatíos tienen derecho a fracasar y no pasa nada,  arrastran su prestigio y nadie critica,  deambulan en la liga como uno más y no hay señalamientos, nunca pasa nada con el rebaño sagrado, se les cobija bajo el manto protector y caprichoso de una prensa dócil, que envuelta en un nacionalismo mal entendido carece del más mínimo sentido de la objetividad.

De los otros populares ni hablamos, Cruz Azul lleva años arrastrando la historia que fue labrada en la década de los setenta, sus fracasos ya se celebran, la broma de lo atípico ya se ha vuelto común y ordinario, pero aquí también los críticos se ciegan  ante la realidad, tan desastroso es su presente que ya resulta inútil aferrarse al análisis.

Los Pumas también viven bajo una protección, la fiel universitaria, la de aquellos eternos estudiantes que en un equipo de futbol buscan reflejar sus frustraciones, es un caso similar al de las Chivas, solo que si al rebaño le perdonamos sus fallas por nutrir de mexicanos sus filas, con los pumas nos hacemos de la vista gorda con sus errores por ser el escaparate de la juventud mexicana, eternas mentiras, falsa demagogia,  ni el rebaño es la guarida del cascajo nacional, ni los universitarios mantienen una filosofía que hace décadas dio resultado, ambos equipos viven del recuerdo, pero de igual forma quieren ser tratados como grandes, cuando no responden al límite de semejante envergadura, en la presente temporada el Guadalajara ya está eliminado de la competencia y los auriazules se estacionaron en la decima posición, con la puerta del fracaso a sus pies

También hay otros dos equipos que quieren sobresalir en el primer escalón de la competencia, pasar de participantes a protagonistas, pero además de reunir los requisitos primarios para formar la cuadrilla,  tienen que empezar por lo básico, por cambiar esa mentalidad de equipo “chico” y regional.

Tigres y Monterrey quieren unirse a los populares, pero por lo menos el segundo estaría bien que de inicio modificara su postura, al término del partido de la jornada 15 entre América y Monterrey, el técnico rayado Antonio Mohamed señalo que se iba contento del Estadio Azteca por rescatar un empate de visita, esa es una mentalidad de equipo chico, de los Tigres ni hablamos, siempre navegan a medio combustible durante la temporada, pero como se esconden bajo la protección de sus fieles, pero locales aficionados, y a los otros ni nos importa, no hay exigencia, como en misa, vayan en paz.

Me queda claro que en el futbol mexicano solo hay un equipo ‘grande’, mediático, polémico o popular, en fin, los adjetivos son los de menos cuando se gasta tinta, tiempo y verbo en criticar sus logros, usted saque sus conclusiones apreciado lector, yo me remito a las pruebas.